domingo, 11 de octubre de 2015

CON MI CABALLO TATUAJE…Sorbete de mango.


A quién cuando es muchachito no le gusta que un mayor se lo suba a los hombros y le haga caballito? Creo que esa es una delicia que todos hemos disfrutado en la vida, y quienes no han sido subidos en hombros en piso firme, lo han hecho seguro en una piscina, río, lago o playa.






El cuento es que en unas vacaciones, vaya usted a saber de qué año, vinieron a casa mis primos mayores Alfredo y Eduardo, hijos de mi tía Flora. Mis hermanas y yo, siempre fuimos de las menores entre los hijos de los hermanos de mi papá, y aunque no siempre, muchas  ocasiones eso significaba algunos beneficios. Lúdicos y simples pero beneficio al fin.


En esa oportunidad, aún vivíamos en la laaarga casa de la Ricaurte y gozábamos de un corredor interminable en el que solíamos “patinar” en medias, apostar en carreras de obstáculos y desarrollar un sinfín de juegos de los que sólo la creatividad infantil es capaz de poner en marcha.

Una tarde como cualquiera, entre un juego y otro, mis primos propusieron hacer una carrera de caballos que a la vez narrarían al mejor estilo del programa “Monitor Hípico” e imitarían la voz de Alí Khan. Ops se me cayó la cédula!




Lo cierto es que Alfredo y Eduardo serían narradores y caballos, y las yoquetas seríamos Carmen mi hermana del medio y yo. A ciencia cierta el día de hoy no recuerdo si mi caballo era uno u otro, lo que si recuerdo junto con la excelente narración de mis primos, era que mi caballo se llamaba tatuaje,  casi podría afirmar que resultó ganador.

Aly Khan...inolvidable toda la imagen!


Esa tarde de mis vacaciones terminó siendo perfecta: juego sabroso, la protectora sombra y la brisa fresca de los mangos de la casa, buena compañía y familia, hermosa familia.

Las yoquetas estrella

Pasaron los años y ya la diferencia en edades dejó de ser tan marcada, y hoy quiero rendir tributo a esos dos primos mayores con los que compartí gran parte de mi infancia y de los que tengo miles de recuerdos.  Uno de ellos hoy corre en un importante Maratón de esos que se hacen en el mundo, y con mis mejores deseos lo bendigo para que sea parte de esos venezolanos que van dejando estela en el extranjero del trabajo duro y el empeño que le ponemos los hijos de esta Tierra de Gracia a todo lo que hacemos.

Para celebrar el juego y los recuerdos de la carrera, comparto con ustedes la sencilla y deliciosa receta de un “sorbete de mango”, fruta noble que en otrora abundaba en las casas calles y avenidas de nuestro país, y que brindaba sustento a todo aquel que a su sombra se arrimase. Que lo disfruten!


SORBETE DE MANGO
Receta tomada del libro “El menú diario Venezolano”



Ingredientes:

2 tazas de pulpa de mango.
2 cucharadas de jugo de limón.
1 copa de vino banco (opcional)
4 tazas de agua fría.
1 clara de huevo.
4 cucharadas de azúcar.


Procedimiento:


En la licuadora coloque la pulpa de mango, el jugo de limón, el vino y el agua. A alta velocidad licue durante 3 minutos. Entre tanto bata la clara a punto de nieve y gradualmente agregue el azúcar, continúe batiendo hasta lograr una consistencia homogénea. Mezcle con el jugo de mango y a velocidad mínima licue durante 2 minutos. Enfríe y sirva.

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