lunes, 8 de junio de 2015

TODA HORIZONTES, TODA CAMINOS…



Toda horizontes, toda caminos… se intitula el último capítulo de la novela “Doña Bárbara” de Don Rómulo Gallegos, gran escritor venezolano. Es una novela que desde temprana edad marcó mi vida en muchas formas. Por qué?  Será porque desde pequeña transité los correderos de Doña Bárbara y Santos Luzardo, será porque me identifique con Marisela al poder correr descalza entre las dunas de arena de la sabana. Será porque pude ver la pintura de ese llano retratada por Gallegos con mis propios ojos, oler la briza y la palma, oír las aves cantando, y arrullarme con el bramar de las vacas.

Cuando llegaba época de Semana Santa, la salida era para los hatos de la familia y de los amigos, lo cual constituía toda una aventura para cualquier niño de mi edad; normalmente después de una noche de fiesta, los mayores decidían salir a continuar el jolgorio campo adentro y así se hacía.

Urañón, Curujujul, ambos hatos eran maravillosos para seguir la diversión. En aquel momento, al llegar a San Juan de Payara, había que pasar el río Arauca en una chalana; las colas de carro que se hacían en el paso, eran momento propicio para seguir el bochinche. Aún recuerdo la briza fría de la madrugada, las risas de los caravaneros, la espera a que los chalaneros nos dieran paso al otro lado de río y mi apremiante espera de montarnos en la chalana para ver de cerquita las olas que hacía la balsa; eso resultaba muy emocionante!


Imagen de paso en chalana San Juan de Payara Estado Apure 
www.panoramio.com


Transitábamos caminos que para mí se hacían laaaaargos, pero que permitían que apreciara el despuntar del sol, y gozara un puyero cada vez que el polvo del carro en que iba tapaba completamente al de atrás. Definitivamente, ricos tiempos de diversión barata e ingenua.

Al llegar al hato, siempre había muchos amiguitos, aparte de mis hermanas, con quien jugar: los hijos de los amigos de mis padrinos o los hijos de los obreros del hato. Con cualquier de los dos la aventura estaba garantizada. Siempre se conseguía que uno de los del grupo contara cuentos de espantos de la sabana, y cada uno durante la noche, se esmeraba en escuchar a ver cuál espanto se le aparecía. Que locos! Me muero de la risa de imaginarme la carrera que hubiésemos pegado, si hubiésemos oído un mínimo ruido de los que se suponía que hacían cuando asustaban en el llano.

Hoy día ese paso maravilloso por el río Arauca en Chalana, fue sustituido por el Puente Marisela que lleva su nombre en honor a la hija de Doña Bárbara, desde donde se puede observar la unión del cielo y la tierra en el llano infinito.

Imagen de Thalía Paparoni


Recuerdo que entre las comidas ricas que preparaban para esos días, resaltaban a mi gusto, el pisillo de chigüire y los buñuelos.

En líneas generales el pisillo es una carne mechada de hebras pequeñitas, que se saca normalmente de animales de cacería como el chigüire, el venado, o el babo. También se hace de carne seca de res. Se acompaña con arroz blanco y frijoles, resultando un plato completo, nutritivo y apetecible.

Por su parte los buñuelos de yuca, que no son exclusivos de Venezuela pero forman parte del acervo culinario de nuestro país, son hechos a base de yuca y se complementa tanto con melao de papelón como con miel.   

A continuación comparto contigo la receta del Pisillo que presenta el portal http://www.venezuelatuya.com/ por cuanto no sólo hace la reseña de la preparación, sino que también hace una pequeña semblanza de lo que significa el plato comentado para el pueblo.

PISILLO



“El pisillo, dice un escritor venezolano, es quizá la más humilde de las recetas de nuestras tierras. El pisillo se hace con venado o chigüire, que una vez cazados se sala o se seca al sol, y luego se fríe en manteca de cochino junto con cebolla y tomate, para luego machacarse con una piedra ó con un pilón. Se parece mucho a la carne frita ó paticas de grillo.

Se prepara más que todo en los llanos, donde abundan los venados y los chigüires, se acompaña con arroz blanco ó frijoles, con cazabe ó yuca sancochada, con topocho ó plátano verde.

Ingredientes

1 Kg. de carne de chigüire ó venado salada
½ Kg. de tomates
¼ Kg. de cebollas
6 dientes de ajo
½ ají picante
½ pimentón verde
manteca de cochino


Preparación

Primero desale la carne remojándola durante varias horas en agua. Luego sancoche la carne en agua con ruedas de cebolla hasta que esté blanda.
Este proceso se omite cuando se hace asado ó en brasas, ya que en vez ablandarse la carne sancochándola, se ablanda machacándola en un pilón ó con una piedra.
Si optó por sancocharlo desmeche en hilachas, luego pique finamente todos los aliños ó lícuelos, agregue sal y manteca, cocine por unos 5 minutos a fuego alto. Aparte sofría la cebolla picadita y añada la carne para dorarla, agregue los aliños preparados, tape y deje reducir un poco.   

La receta del portal www.venezuelatuya.com es verdaderamente sencilla, sin embargo es una receta que no solo puedes hacer con carne seca, puedes aplicarla a una buena carne mechada y la sofríes un poquito al final, de manera que te quede sequita “tipo pisillo”.

Un dato de cocinera “nueva era”, es picar la carne sancochada en trozos pequeños e ir desmenuzando en la licuadora los mismos. No vas a hacer un batido! solo introduces el pedazo pequeño de carne en la licuadora, prendes rapidito cosa de que se esmeche la carne y apagas. Que me perdonen los cocineros estrellas y los chef de la gastronomía nacional. Pero si tu tiempo es escaso, este es un tip que ayuda.



BUÑUELOS





Uno de los postres característico y reconocido en nuestro país son los buñuelos de yuca, estas suaves y crujientes bolitas de yuca bañadas con jarabe de papelón, han sido reconocidas desde tiempos lejanos, ya sean presentados como el cierre majestuoso a una comida venezolana, o como la merienda maravillosa que ofrece con amor una abuela. Los buñuelos son sencillos en su preparación y de sabor incomparable, prepárelos y sírvalos calientitos, disfrutará de una sencilla delicia con sabor a Venezuela.


Ingredientes

1 Kg. de Yuca Sancochada
50 gr. de azúcar
1/2 cdta de sal
Aceite


Para el Jarabe de Papelón:

1/2 Panela de Papelón Blanco


Preparación

Retire la vena de la yuca y triture hasta obtener una masa suave, agregue la sal y azúcar y amase bien, forme bolitas uniformes y en abundante aceite bien caliente fríalos hasta dorar, colóquelos en una bandeja, espolvoréelos con azúcar y báñelos con jarabe de papelón. El jarabe de papelón se obtiene derritiendo la panela en un poquito de agua a fuego medio hasta hacer un jarabe ligero. Puede aromatizarse el jarabe de papelón con clavos de olor, canela, guayabita o con hojas de naranjo que le darán un sabor especial.


Como nota personal, te digo que a mi me encantan con miel. Buen provecho!  


1 comentario:

  1. me estas como animando a sacrle provechito a un yuca que tengo en la nevera jajajaja

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